jueves, 30 de julio de 2020

¿Por siempre, para siempre y después de siempre?

30/07/2020


Me cansé de rogarle

Me cansé de decirle

Que yo sin ella

De pena muero

Ya no quiso escucharme

Si sus labios se abrieron

Fue pa' decirme

Ya no te quiero

Yo sentí que mi vida

Se perdía en un abismo

Profundo y negro

Como mi suerte

Quise hallar el olvido

Al estilo Jalisco

Pero aquellos mariachis

Y aquel tequila

Me hicieron llorar

Me cansé de rogarle, Pedro Infante



En esta plataforma intentaré desahogarme, escribir mis pensamientos, y ojalá, ponerle orden a mis emociones. No sé si esto será una sola entrada, si serán varias, no sé ni siquiera si estará bien organizado. Así como yo me siento completamente disgregado, supongo que quedarán mis palabras aquí plasmadas. 


Pero lo más importante aún, no sé si escribo esto para mí o para ti. A fin de cuentas, eres tú el motivo por el cual siento la necesidad de hacer esto. Quizás nunca llegues a leer estas palabras, pero creo que en el fondo me gustaría hacerte saber todo esto que siento, aunque no sé si tenga el valor de hacértelo llegar.


En mis fantasías imagino que en algún momento el destino nos hará reencontrarnos y te entrego esto a manera de carta, como las que te solía hacer cuando nos íbamos conociendo. Sin embargo, no entretengo la idea por miedo a que me haga daño.


Hoy es 30 de Julio del 2020. Hace ya un año desde la última vez que nos vimos, y ocho meses desde que terminamos. Por lo que veo, ya tú seguiste adelante con tu vida junto a alguien más, pero a pesar del tiempo que ha pasado, yo sigo sintiéndome como una mierda. Hace un año fue la última vez que estuvimos juntos, y cada célula en mi cuerpo te extraña con desesperación. Cada neurona en mi cerebro te añora y cada onza de energía en mi inconsciente está enfrascada en traerte a mis sueños. 


Ha pasado ya un año y no te he podido superar. Han pasado aproximadamente 365 días en los que no sé cómo logro levantarme de la cama, y en los que llevo a cabo mis responsabilidades con un gran pesar en el alma y dolor en el corazón. Sonará dramático, pero no puedo evitar sentir en la medida en la que siento. Me hace recordar la canción de Arjona que dice "Me enseñaste de todo, excepto a olvidarte". Porque es completamente cierto. En el tiempo que te conocí, me enseñaste muchísimas cosas, me cuidaste como nadie nunca lo ha hecho, me mimaste y me regañaste, me amaste y me odiaste, pero en ningún momento me enseñaste a vivir sin ti. Y por primera vez en la vida, siento que no tengo la respuesta. Por primera vez en mi vida, siento que no sé.


A veces pienso que me hiciste un amarre de amor, lo cual sería bastante cruel considerando que ya tú no estás, pero yo sigo atado. Y no sé cómo continuar. Te extraño demasiado. A ti, a tus cariños, a tus besos, a tus cuidados, a tus enseñanzas, a tus malcriadeces, a tus peleas, a tus exigencias, a tu dedicación incansable de atenderme y que nada me falte. Te extraño a ti, a tus hermanos, a tus padres, a tus tías y a tus primos. Extraño a Chiqui, a Casandra, a Machiques. Extraño mi vida contigo. Nos extraño a nosotros.


He intentado por mucho tiempo seguir adelante, hacerte caso y superarte, dejarte atrás. Pero por más que lo intento, no lo logro. Sigo enfocado en mi trabajo (que me ayudaste a conseguir, por cierto), sigo enfocado en mis hobbies e intereses, conocí un nuevo grupo de buenos amigos, y he conocido a muchas mujeres con las que he tenido la oportunidad de construir algo nuevo. Oportunidad que al final nunca aprovecho porque en mi corazón aún no tengo espacio para alguien nuevo. En primer lugar, sigo atado a ti y por ende no me termino de enamorar de alguien más. Y en segundo lugar, tú bien sabes que yo no puedo tener algo con alguien si no lo siento intensamente, y jamás me permitiría estar con alguien si aún no he superado etapas anteriores. Nadie se merece eso.


No sé si logre enamorarme nuevamente de alguien, como me enamoré de ti. No sé si alguna vez volveré a sentir tan intensamente como sentía contigo. No sé si alguna vez volveré a amar tan profundamente como te amé y no sé si logre conseguir a alguien que me ame como lo hiciste tú. Y en cierta medida, no sé si lo merezco.


Terminar contigo fue el error más grande que he cometido en mi vida. La cereza sobre la torta que terminó de adornar la absurda cantidad de errores que cometí contigo, desde no tratarte como te lo merecías, no hacer más sacrificios por nuestra relación, alzarte la voz, pelear, ser celoso, etc., etc., etc. En los últimos días de nuestra relación, especialmente, cometí los peores errores, comenzando por no haberme lanzado de cabeza y atreverme a sencillamente quedarme contigo en Wisconsin. Seguido de haber terminado contigo pensando que sería lo mejor para los dos, aún cuando yo nunca quise que nosotros termináramos. Y por último, no haberte buscado en seguida para intentar recuperar las cosas. Jamás en mi vida había metido tanto la pata y tan profundamente. Sinceramente siento que la cagué mucho contigo, y no sé si pueda perdonármelo. Jamás me perdonaré dejarte ir. No me lo merezco. Y no sé si me merezca volver a intentarlo con alguien más. 


De nuevo volvemos al tema de que no me permitiría intentarlo con otra persona hasta no haberte superado. Pero no sé cómo hacerlo. Y francamente, tampoco sé cómo lo hiciste tú. No sé si es que ambos vivimos nuestra relación y sus altibajos de maneras muy distintas, pero yo de verdad me creí lo que nos decíamos: "Te amo siempre, para siempre y después de siempre", y el hecho de que en pocos meses hayas podido olvidarme y estés con otra persona, me hace dudar de si tú te creíste eso también. En parte, tengo mucha rabia por eso. Me siento reemplazable, poco especial, poco valioso, uno más y ya. 


Yo tenía esta idea de que estábamos destinados a estar juntos por siempre. Empezando por el hecho de que coincidimos en tiempo y espacio cuando teníamos 10 años en el Hospital Clínico cuando mi mamá estaba hospitalizada, ambos formamos parte de la misma congregación de los Hermanos Maristas y nos formamos bajo la misma doctrina, años más tarde coincidimos en la misma carrera y en la misma universidad, a pesar de que vivimos en ciudades distintas, a pesar de que nos graduamos en años distintos y a pesar de que ambos tuvimos intentos de carreras previas que no funcionaron y que luego nos condujo a estudiar psicología en el mismo período. A pesar de tantas variables, nos encontramos y nos enamoramos, que de por sí ya es un milagro de la probabilidad. Desde mi punto de vista, estábamos destinados a encontrarnos y permanecer juntos. Pero ya veo que nada es para siempre...


No sé qué hacer para seguir adelante. Cada vez que me empiezo a olvidar de ti y logro sentirme mejor, sueño contigo. Y no sólo sueño contigo, sino que en mis sueños nos reconciliamos, estamos juntos de nuevo, somos felices y las cosas funcionan. Mi inconsciente te llama a gritos, al punto de que no me deja desprenderme de ti. Cada vez que logro pasar un día sin pensarte, mis sueños se ven plagados de este deseo inconsciente de que volvamos a estar juntos. Por una parte, quizás la parte racional de mi psique, pienso que no sería sano que volviéramos. Que si las cosas no funcionaron en dos oportunidades, sencillamente no funcionarán y ya. Que después de tanto tiempo separados y de tantas cosas que han sucedido, debería darme más valor a mí mismo y no volver a caer en tus manos. Pero por otro lado, aquel que no me permito ver e intento reprimir lo más que puedo, deseo profundamente que te vuelvas a enamorar de mí, que milagrosamente te des cuenta que sí quieres estar conmigo, que me extrañas, y que estás dispuesta a buscarme y a volverlo a intentar. Porque de ser ese el caso, no sé si pueda resistirme a decirte que sí.


Estoy en una constante lucha conmigo mismo para no pensar en eso, para no entretener esa idea y llenarme de esperanzas por algo que lo más seguro es que jamás va a pasar. Y mis intentos de reprimir todos esos deseos y esperanzas se ven frustrados por mi inconsciente cada vez que duermo y sale todo ese material a colación en mis sueños. Que ojalá fuese sólo en mis sueños, pero la verdad es que constantemente te pienso. Cada vez que voy al trabajo te recuerdo, cada vez que recorro Orlando te recuerdo, cada vez que escucho rancheras te recuerdo. Constantemente pienso en las cosas que hacíamos, en todo lo que compartíamos y en lo feliz que era cuando estaba contigo.


Desde hace un año estoy sumamente deprimido. A estas alturas, creo que esta tristeza va más allá de un duelo. Me siento atascado y en ocasiones el dolor es tan grande que he pensado hasta en quitarme la vida. Desde que tengo uso de razón mi vida ha estado plagada de pérdida, comenzando por la muerte de mi mamá. Y ya no quiero sentirme así, ya no quiero sufrir más, ya no quiero sentir más dolor. Ya no quiero perder a más nadie. Si leyeras esto, probablemente estarías muy enojada conmigo por esto que estoy diciendo. Pero resulta que ya no estás aquí para regañarme tampoco. Aún cuando me prometiste que siempre estarías conmigo y que jamás te perdería como perdí a mi mamá. 


¿Dónde estás ahora que más te necesito? Ya no tengo tus brazos ni tu pecho para depositar allí mis lágrimas y mi dolor. Y yo estoy cansado de tener que ser fuerte y resiliente. Ya no sé qué tanto más podré resistir. 


¿Dónde estás? ¿Eres feliz? ¿Si ya yo no estuviera, llorarías por mí?